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Alfonso Mañas, jugador juvenil del Betis de División de honor

Por Josevi Torres

Alfonso Mañas es un futbolista de 18 años que, pese a tener ficha con el juvenil de Liga Nacional del Real Betis, suele jugar con el de División de Honor, habiendo llegado a realizar varios entrenamientos con el Betis B. Desde pequeño amó y destacó en este deporte. Ha pasado por las categorías inferiores de equipos grandes como el Málaga o el Sevilla, hasta que con 15 años tuvo que dejarlo al romperse el tobillo izquierdo en tres trozos. Afortunadamente pudo volver y ahora mismo se encuentra viviendo un sueño en la entidad verdiblanca.

Alfonso, cuéntame, ¿cómo fueron tus inicios en el mundo del fútbol? Pues empecé muy pequeño. Siempre me gustó el fútbol. Mi abuelo me enseñó y fue mi principal apoyo. En prebenjamines, gracias al padre de un amigo, entré en el Málaga, donde estuve jugando hasta que cumplí 8 años. Cuando tenía esa edad nos mudamos a Sevilla. Una vez aquí, hice las pruebas con el Sevilla y me cogieron. Como era muy bajito, me cedieron al Nueva Sevilla unos meses, pero después volví ya para quedarme.4edb777a-6fd9-4c5c-9a37-17e01f6230e8

¿Qué tal la experiencia en el Sevilla? Fue muy positiva y es una etapa que recuerdo con mucho cariño. Estuve 7 años. En ese tiempo ganamos casi todas las ligas que jugamos y participamos en varios torneos. Además tuve la suerte de acabar la mayoría de las temporadas como máximo asistente del equipo, lo que para mí es un gran honor. Eso incluso me permitió, con 15 años, viajar a Barcelona para hacer las pruebas de selección con el conjunto culé.

¿Hiciste las pruebas con el Barça? Wow, no lo sabía. ¿Cómo te fue? Pues la verdad que bastante bien. Me sentí confiado y tuve muy buenas sensaciones. Lo malo es que, tras la vuelta a Sevilla,  jugando un amistoso contra el Cádiz, me rompí el tobillo izquierdo en tres trozos. Tenía para un año de baja. No se si me hubiesen llegado a coger o no, pero tuve la mala suerte de que me pasó esto. En un amistoso…Fue un palo durísimo, más para un chaval de 15 años. Un año sin poder jugar al fútbol, que en ese momento era mi vida. Era dejar de lado mi mayor sueño. Pensé que hasta ahí había llegado y  que tendría que dejar el fútbol para siempre.

Pff que palo más grande… Es tener que cambiar tu vida ¿Cómo lo afrontaste? ¿Cómo fueron los meses siguientes? Muy largos. Fue un punto de inflexión en mi vida. Estuve todo un año de rehabilitación, en el que solo hacía natación. Pensé en dejar el fútbol. Cuando acabe la rehabilitación, solo jugaba de vez en cuando con mis amigos y en la liga interna de mi instituto, con nuestro equipo, al que llamamos blue lions. Realmente lo seguía disfrutando y me ayudaba muchísimo, éramos una familia y me hacía feliz . Y ya en segundo de Bachillerato, casi por Navidad, después de llevar tanto tiempo sin jugar, me llamó un antiguo entrenador diciéndome que estaba en el juvenil del Nervión y que me quería para el equipo. Lógicamente, me fui con él.

¿En serio? Qué bueno después de tanto tiempo volver a jugar a un nivel más competitivo y que tu antiguo entrenador se acordase de ti. ¿Qué tal fue esa temporada? Vital. Me permitió volver a coger sensaciones y volver a ser futbolista. Me encontré muy cómodo. En un principio, entré para el segundo equipo del juvenil pero a los 3 partidos me subieron al primero. Estuvimos jugando muy bien, quedamos segundos por detrás del Sevilla y cuajamos muy buenas actuaciones. Esto permitió que varios equipos se fijasen en nosotros. Yo personalmente, al poco tiempo, recibí una oferta del Bolton, que estuve tentado de firmar, pero por suerte un amigo me dijo que si me había llegado una, me llegarían más, que solo tenía que seguir jugando, y eso hice. A lo largo de la temporada se fueron sucediendo, a cada cual mejor. Una del Cagliari, del Blackburn Rovers, hasta llegar a una de la Roma. Pero me quedé aquí.

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¿Por qué no te fuiste? Tenía mi vida aquí. Mis padres, mi familia, mis amigos, mi novia… No consideraba que fuese el momento de marchar. Aunque todos me apoyasen, no sentía que fuese lo correcto. No quería tener que dejar de lado todo. Los hubiese extrañado, no podría haber sido feliz sin ellos, sobre todo sin Mar, mi novia. Por todo ello decidí quedarme y buscar una oportunidad en algún equipo importante de aquí. No me arrepiento de mi decisión.

Desde luego es totalmente comprensible. Además esa oportunidad llegó y ahora te encuentras vistiendo de verdiblanco. Pues sí. En verano me llamaron. Me llamó Jaime Quesada, entrenador del Betis, para jugar en el juvenil de liga nacional, pero resulta que luego me subieron al División de honor y he llegado a entrenar con el Betis B.

Me alegra muchísimo que después de todo veas que se van cumpliendo tus objetivos sin tener que haberte ido fuera. ¿Cómo está siendo esta temporada? Bastante satisfactoria. Al principio un poco incómodo porque me costó coger el ritmo y el entrenador me ponía en un puesto que no es mi puesto natural. Luego si es verdad que he ido recuperando mi mejor versión y me he hecho con ese puesto. Estoy muy contento. Quiero quedarme en el Betis. Los entrenamientos bien, el equipo es una piña, estamos todos bastante unidos. Cuento con la confianza del cuerpo técnico, lo que me enorgullece bastante, creo que están contentos conmigo y yo por supuesto que lo estoy con ellos.

Y respecto al futuro, ¿qué expectativas tienes? En un futuro espero, sobre todo, seguir en el equipo, conseguir que me suban al Betis B y que me hagan ficha en él, seguir creciendo, y algún día, ojalá, debutar con el primer equipo. Sería muy bonito debutar con el Real Betis Balompié, tener el respaldo de un cuerpo técnico de Primera División, en un club que tiene una relevancia y una historia tan importantes a nivel nacional, que está tan reconocido en Andalucía y en todo el país, con esa increíble afición… De momento toca pensar en esta temporada y en intentar hacerlo lo mejor posible. A día de hoy, el año que viene parece que jugare cedido en algún equipo de Sevilla de 3ª, pero la temporada es larga y todo puede pasar. Espero seguir muchos años en el Betis.

Ricardo Huertas, una vida ligada al deporte

Por Josevi Torres

Un ejemplo de superación personal, de entrega y de no rendirse ante las adversidades hasta conseguir su objetivo

Ricardo Huertas es un joven atleta de 18 años que desde pequeño ha vivido y disfrutado el deporte de manera muy intensa. El año pasado le diagnosticaron un problema cardíaco, una grave hipertensión que no le permitiría seguir practicando ninguna clase de actividad física. Varios meses de sufrimiento e innumerables pruebas después, los médicos consideraron que podría volver a hacer ejercicio sin riesgo. En septiembre volvió a correr. Hoy en día compite federado en el Club Nerja de Atletismo de Málaga (uno de los tres grandes clubes de España). 

¿Cómo fueron tus inicios en el deporte? Cuando tenía dos años empecé practicando judo. Cuando me mudé a Barcelona (con unos cuatro) descubrí el taekwondo, que fue lo que hice hasta los dieciséis. Tras venir a Andalucía, participé en varios torneos a nivel provincial y de la Comunidad, en los que me fue bastante bien. Ahí pasé a tomármelo más en serio, entrenaba cinco o seis días a la semana, dos horas cada uno y cuidando lo que comía.

Si te gustaba y te iba bien en el taekwondo,  ¿por qué te cambiaste al atletismo? Pues bien, en el taekwondo, como en todas las artes marciales, las categorías van por peso, tu compites contra gente de un peso similar al tuyo. Para el último campeonato de Andalucía iba bastante justo de peso, así que conforme se iba acercando la fecha, por febrero o marzo, además de entrenar salía a correr. De tanto salir a correr, me di cuenta que eso era lo que más me gustaba, y en  septiembre de ese mismo año ya estaba en un club de atletismo.

Es precioso como un deporte te ha llevado a otro, aún siendo dos disciplinas totalmente diferentes. ¿Cómo fueron esos primeros meses de atletismo, esa primera temporada? Empecé practicándolo como un deporte normal, haciendo medio fondo y fondo, y me preparaban para carreras populares, incluso llegué a conseguir alguna que otra copa por quedar bien en ellas y no tenía un mal registro. En la popular de Bormujos me salieron los 10 km en 37 minutos, a un ritmo de 3,44. En los entrenamientos, había veces que para ensayar los sprints finales de las series largas o las carreras populares hacíamos series cortas. Me di cuenta que me gustaban más, me aburría en las largas y me cambié a la velocidad. Aunque no sea lo mío, prefiero hacer algo que disfrute. En esas terminé primero de bachiller, y durante el verano no dejé de entrenar y prepararme, incluso me apunté al gimnasio.

Que bonito que hagas lo que te gusta, aunque te suponga más esfuerzo conseguir una buena marca ahí. ¿Cuáles son tus pruebas ahora y qué tal te fue al comienzo de la temporada siguiente? Ahora hago 200m lisos y 400m valla. La temporada siguiente, que sería mi segunda, me coincidía con segundo de bachiller. La empecé hecho un toro, entrenando bastante, yendo al gimnasio y corriendo por mi cuenta hasta los días que se suponía que eran de descanso. Como estaba entrenando tanto, decidí ir con mis padres a que me hagan pasar un reconocimiento médico para ver mi estado físico. En una de las pruebas, en la ergometría, que es una prueba de esfuerzo que consiste en correr en una cinta mientras te miden las pulsaciones, se me subió la tensión. Se me disparó a 20, que es muy alto, por lo que rápidamente me obligaron a parar. Inmediatamente me mandaron a un cardiólogo y de allí a un médico de medicina interna.

 ¿Y qué fue lo que te dijo el médico? Al ver los resultados de la prueba, me prohibió hacer ejercicio, me prohibió hacer  deporte. Tuve que dejar el atletismo, se acabaron las esperanzas de estudiar lo que me gustaba, que era Inef, ya que para ingresar te hacen también un reconocimiento médico y con esos resultados no lo iba a pasar… No podía hacer nada. No podía siquiera bailar en las fiestas, no podía hacer nada de ejercicio físico. Incluso nos dijeron que corría el riesgo de sufrir un derrame cerebral subiendo unas escaleras… Se derrumbó mi vida y el futuro que quería tener . Todo sucedía en el primer trimestre de segundo de bachillerato. Me derrumbé. Me afectó en los estudios, me quedaron cinco en la primera evaluación. Mis padres siempre me apoyaron. Me tuvieron que llevar a un psicólogo para poder superar eso y que me ayudase a decidir sobre mis futuros estudios.

Joder… Qué momento más duro, y más aún vivir con el miedo de que en cualquier momento te pudiese pasar algo grave. ¿Cómo afrontaste los meses siguientes? Todos los meses siguientes me hicieron pruebas y analíticas para encontrar el por qué de esa hipertensión, revisando todo (pulmones, órganos internos, ecografías del abdomen, etc.) sin obtener ningún indicio de la causa. Mi padre, gracias a los contactos que tiene, consiguió que me visitara el médico del Betis. Sorprendentemente, le extrañó que me prohibiesen hacer deporte, puesto que se le recomienda a los hipertensos porque hace que el cuerpo se acostumbre a una mayor carga física con la presión mas baja y me derivó al jefe de cardiología del Nisa. Con el repetí la prueba de ergometría varias veces y con resultados positivos. Con esos informes en mano volví al internista, ya en julio de este verano, y me dijo que podía volver a hacer deporte, ya que en tantas pruebas no encontró ningún problema.

 ¿Qué pensaste cuando te dijeron que no tenías nada? Alegría. 10 meses después podía volver a hacer deporte… Fue muy duro, porque en todo ese tiempo no hice nada, y cuando estás acostumbrado a entrenar seis días a la semana aún lo es más. Me sentí muy solo en este aspecto. Y lo hubiese llevado peor de no ser por mis padres, mi novia y algunos amigos. Por suerte, eso ya se acabó.

¿No te molestaste con el médico por los meses que habías tenido que pasar para al final no tener nada? Para nada, si hubiese tenido algo me lo hubiesen detectado. Al final la hipertensión podría haber sido causada por un sobreentrenamiento o por ciertas hormonas del crecimiento que  pueden provocarla. Pero le estoy muy agradecido por como se portó conmigo y el esfuerzo que hizo por encontrar el problema.

¿Qué fue lo primero que hiciste tras esta maravillosa noticia? Me busqué un club de atletismo y encontré el Club Atlético Alamillo, que tiene muy buenos corredores y profesionales. Empecé el 1 de septiembre con el gimnasio, el 5 con ellos y hasta hoy.

Que alegría el volver a lo tuyo. Y de ahí a estar federado con el Nerja, ¿cómo fue? Mi entrenador me vio un gran potencial para la prueba de 400m valla, y se puso en contacto con el Nerja porque consideraba que yo era un atleta que les podía interesar pese a estar fuera de forma. Y así fue. En atletismo el club con el que entrenas y con el que compites es diferente. Sigo entrenando en el mismo (aunque más veces por semana que antes), pero en cualquier competición voy con la equipación del Nerja. El 17 de diciembre tengo la primera prueba con ellos.

Y esta es la historia de Ricardo Huertas. Sin duda un gran ejemplo de superación, que esperemos siga luchando por lo que le gusta y tenga éxito. Todo sin perder la  calidez y valores humanos que le caracterizan. Un honor haberle entrevistado. Ahora le vienen historias más bonitas por escribir…

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