Ricardo Huertas, una vida ligada al deporte

Por Josevi Torres

Un ejemplo de superación personal, de entrega y de no rendirse ante las adversidades hasta conseguir su objetivo

Ricardo Huertas es un joven atleta de 18 años que desde pequeño ha vivido y disfrutado el deporte de manera muy intensa. El año pasado le diagnosticaron un problema cardíaco, una grave hipertensión que no le permitiría seguir practicando ninguna clase de actividad física. Varios meses de sufrimiento e innumerables pruebas después, los médicos consideraron que podría volver a hacer ejercicio sin riesgo. En septiembre volvió a correr. Hoy en día compite federado en el Club Nerja de Atletismo de Málaga (uno de los tres grandes clubes de España). 

¿Cómo fueron tus inicios en el deporte? Cuando tenía dos años empecé practicando judo. Cuando me mudé a Barcelona (con unos cuatro) descubrí el taekwondo, que fue lo que hice hasta los dieciséis. Tras venir a Andalucía, participé en varios torneos a nivel provincial y de la Comunidad, en los que me fue bastante bien. Ahí pasé a tomármelo más en serio, entrenaba cinco o seis días a la semana, dos horas cada uno y cuidando lo que comía.

Si te gustaba y te iba bien en el taekwondo,  ¿por qué te cambiaste al atletismo? Pues bien, en el taekwondo, como en todas las artes marciales, las categorías van por peso, tu compites contra gente de un peso similar al tuyo. Para el último campeonato de Andalucía iba bastante justo de peso, así que conforme se iba acercando la fecha, por febrero o marzo, además de entrenar salía a correr. De tanto salir a correr, me di cuenta que eso era lo que más me gustaba, y en  septiembre de ese mismo año ya estaba en un club de atletismo.

Es precioso como un deporte te ha llevado a otro, aún siendo dos disciplinas totalmente diferentes. ¿Cómo fueron esos primeros meses de atletismo, esa primera temporada? Empecé practicándolo como un deporte normal, haciendo medio fondo y fondo, y me preparaban para carreras populares, incluso llegué a conseguir alguna que otra copa por quedar bien en ellas y no tenía un mal registro. En la popular de Bormujos me salieron los 10 km en 37 minutos, a un ritmo de 3,44. En los entrenamientos, había veces que para ensayar los sprints finales de las series largas o las carreras populares hacíamos series cortas. Me di cuenta que me gustaban más, me aburría en las largas y me cambié a la velocidad. Aunque no sea lo mío, prefiero hacer algo que disfrute. En esas terminé primero de bachiller, y durante el verano no dejé de entrenar y prepararme, incluso me apunté al gimnasio.

Que bonito que hagas lo que te gusta, aunque te suponga más esfuerzo conseguir una buena marca ahí. ¿Cuáles son tus pruebas ahora y qué tal te fue al comienzo de la temporada siguiente? Ahora hago 200m lisos y 400m valla. La temporada siguiente, que sería mi segunda, me coincidía con segundo de bachiller. La empecé hecho un toro, entrenando bastante, yendo al gimnasio y corriendo por mi cuenta hasta los días que se suponía que eran de descanso. Como estaba entrenando tanto, decidí ir con mis padres a que me hagan pasar un reconocimiento médico para ver mi estado físico. En una de las pruebas, en la ergometría, que es una prueba de esfuerzo que consiste en correr en una cinta mientras te miden las pulsaciones, se me subió la tensión. Se me disparó a 20, que es muy alto, por lo que rápidamente me obligaron a parar. Inmediatamente me mandaron a un cardiólogo y de allí a un médico de medicina interna.

 ¿Y qué fue lo que te dijo el médico? Al ver los resultados de la prueba, me prohibió hacer ejercicio, me prohibió hacer  deporte. Tuve que dejar el atletismo, se acabaron las esperanzas de estudiar lo que me gustaba, que era Inef, ya que para ingresar te hacen también un reconocimiento médico y con esos resultados no lo iba a pasar… No podía hacer nada. No podía siquiera bailar en las fiestas, no podía hacer nada de ejercicio físico. Incluso nos dijeron que corría el riesgo de sufrir un derrame cerebral subiendo unas escaleras… Se derrumbó mi vida y el futuro que quería tener . Todo sucedía en el primer trimestre de segundo de bachillerato. Me derrumbé. Me afectó en los estudios, me quedaron cinco en la primera evaluación. Mis padres siempre me apoyaron. Me tuvieron que llevar a un psicólogo para poder superar eso y que me ayudase a decidir sobre mis futuros estudios.

Joder… Qué momento más duro, y más aún vivir con el miedo de que en cualquier momento te pudiese pasar algo grave. ¿Cómo afrontaste los meses siguientes? Todos los meses siguientes me hicieron pruebas y analíticas para encontrar el por qué de esa hipertensión, revisando todo (pulmones, órganos internos, ecografías del abdomen, etc.) sin obtener ningún indicio de la causa. Mi padre, gracias a los contactos que tiene, consiguió que me visitara el médico del Betis. Sorprendentemente, le extrañó que me prohibiesen hacer deporte, puesto que se le recomienda a los hipertensos porque hace que el cuerpo se acostumbre a una mayor carga física con la presión mas baja y me derivó al jefe de cardiología del Nisa. Con el repetí la prueba de ergometría varias veces y con resultados positivos. Con esos informes en mano volví al internista, ya en julio de este verano, y me dijo que podía volver a hacer deporte, ya que en tantas pruebas no encontró ningún problema.

 ¿Qué pensaste cuando te dijeron que no tenías nada? Alegría. 10 meses después podía volver a hacer deporte… Fue muy duro, porque en todo ese tiempo no hice nada, y cuando estás acostumbrado a entrenar seis días a la semana aún lo es más. Me sentí muy solo en este aspecto. Y lo hubiese llevado peor de no ser por mis padres, mi novia y algunos amigos. Por suerte, eso ya se acabó.

¿No te molestaste con el médico por los meses que habías tenido que pasar para al final no tener nada? Para nada, si hubiese tenido algo me lo hubiesen detectado. Al final la hipertensión podría haber sido causada por un sobreentrenamiento o por ciertas hormonas del crecimiento que  pueden provocarla. Pero le estoy muy agradecido por como se portó conmigo y el esfuerzo que hizo por encontrar el problema.

¿Qué fue lo primero que hiciste tras esta maravillosa noticia? Me busqué un club de atletismo y encontré el Club Atlético Alamillo, que tiene muy buenos corredores y profesionales. Empecé el 1 de septiembre con el gimnasio, el 5 con ellos y hasta hoy.

Que alegría el volver a lo tuyo. Y de ahí a estar federado con el Nerja, ¿cómo fue? Mi entrenador me vio un gran potencial para la prueba de 400m valla, y se puso en contacto con el Nerja porque consideraba que yo era un atleta que les podía interesar pese a estar fuera de forma. Y así fue. En atletismo el club con el que entrenas y con el que compites es diferente. Sigo entrenando en el mismo (aunque más veces por semana que antes), pero en cualquier competición voy con la equipación del Nerja. El 17 de diciembre tengo la primera prueba con ellos.

Y esta es la historia de Ricardo Huertas. Sin duda un gran ejemplo de superación, que esperemos siga luchando por lo que le gusta y tenga éxito. Todo sin perder la  calidez y valores humanos que le caracterizan. Un honor haberle entrevistado. Ahora le vienen historias más bonitas por escribir…

image-1

Anuncios

Un pensamiento en “Ricardo Huertas, una vida ligada al deporte”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s